MADRID. TEATRO DE LA ZARZUELA DEL 10 AL 20 DE JULIO |
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La fotografía de Ruven Afanador sube al olimpo de la danza flamenca actual |
La obra del colombiano inspira un montaje del Ballet Nacional de España que se ha llevado cinco galardones en los últimos Premios Max de teatro |
En los últimos Premios Max, la danza tuvo un reconocimiento mayor que otros años. En parte gracias a Afanador, el montaje del Ballet Nacional de España, que se alzó con cinco premios, entre ellos el de Mejor Espectáculo de Danza. El coreógrafo y director artístico Marcos Morau ideó este montaje basado en la obra de Ruven Afanador, el icónico fotógrafo colombiano de moda que tantas veces ha retratado a los grandes del flamenco. “Inspirado y fascinado por los libros Ángel Gitano y Mil Besos no podía yo limitarme a copiar tanta belleza. Las magistrales sesiones fotográficas de Ruven Afanador en Andalucía son irrepetibles”, asegura Morau. |
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El resultado es una coreografía donde aparecen grandes lazos, horcas y batas de cola que acompañan a una composición musical de Juan Cristóbal Saavedra y donde también colabora la cantante María Arnal. Es un viaje entre lo onírico, la vida y la muerte, con dramaturgia de Roberto Fratini Serafide. “Afanador observa el mundo del flamenco a través de una lente deformante, que es una lente que parte del sueño, del deseo, de la memoria”, relata Morau.
En escena suena música electrónica, minera, seguiriya, cantar de trilla o ecos de Semana Santa, que provocan el baile, lo acompañan y despiertan el recuerdo de las fotografías en blanco y negro de Ruven Afanador. “Su mirada no es documental: no entrega a la historia un archivo de eventos, estilos, personalidades. Tampoco es monumental: no apunta a restituir una imagen glamurosa y fotogénica de su objeto. La mirada de Afanador es deseosa: deforma su objeto, y se deja deformar por él”, comenta Fratini Serafide.
El montaje, que pasó por Corea, es una de las propuestas más arriesgadas y novedosas del director del Ballet Nacional de España, Rubén Olmo, que también fue fotografiado en su momento por el propio Afanador. Es un espectáculo donde prima el blanco y negro de la fotografía, con una escenografía tradicional que se transforma con elementos como cataratas, aludes o tempestades. Jovellanos, 4. |


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