NO AL OLVIDO
En el recodo de la tarde,
detrás de los vidrios empañados por el frío
del cuarto donde yacen los recuerdos,
yo oigo y veo intactas las pisadas
que dejaron tus pasos.
No quiero que por los caminos
oscuros del olvido
se pierdan aquellas palabras
que proferíamos y
aquellas que quedaban
temblando, sin ser dichas.
No quiero que nada se pierda
para siempre en la nada.
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