Inflación, apagones y alimentos precipitan la vida de los hogares cubanos
Un reconocimiento a CUBAkústica FM y una encuesta de resultados devastadores: así fue la semana en DIARIO DE CUBA.
Esta semana en DIARIO DE CUBA celebramos que nuestro podcast CUBAkústica FM, dedicado a la memoria musical de la Isla, fuera reconocido por FeedSpot como el tercero entre los 100 mejores podcasts sobre Cuba en internet. Es una noticia que nos congratula por lo positivo de su aporte en la divulgación del patrimonio musical cubano, y porque consideramos que, precisamente en el contexto actual, donde tantas cosas se derrumban, preservar la cultura y el archivo histórico es también una forma de sostener la nación.
Pero junto a la memoria está la urgencia del presente. Y la segunda encuesta de DIARIO DE CUBA –realizada por Cubadata entre febrero y marzo de 2026, y publicada recientemente– vuelve a ofrecer una radiografía indispensable, constatando cómo la crisis cubana está marcando con fuerza la vida doméstica en la Isla. En general, un 78,6% de los encuestados evaluó negativamente la situación del país, de los que el 57,1% la calificó directamente como “muy mala”. Lo más revelador fue que también el 62,1% consideró negativa la situación del hogar, y el 36,5% la definió como “muy mala”.
En la primera encuesta, realizada un mes antes, predominaba la idea de que el país estaba peor que la casa. Así, aunque Cuba se percibía hundida, el hogar todavía resistía mediante redes familiares, inventiva y planificación doméstica. En muy poco tiempo esa distancia se ha reducido, y ha crecido la percepción de que la casa también se desploma, desde el punto de vista psicológico y material.
Cuando la familia deja de evaluar su hogar como refugio, suele ser porque han fallado los mecanismos de contención. La inflación aparece en la encuesta como el principal problema doméstico, cuando el 66,6% la incluye entre sus tres preocupaciones principales. En contextos de escasez sostenida el dinero deja de ofrecer seguridad. Lo ahorrado se devalúa, y cualquier planificación queda anulada por los precios. Así, el salario deja de organizar la vida. Lo que antes amortiguaba, apenas retrasa el golpe. Por eso la encuesta no describe una crisis económica clásica, sino una crisis de la vida diaria, imposible de sostener con dignidad.
En orden de gravedad, los encuestados señalaron a continuación los apagones (56,3%) y la falta de gas o combustible para cocinar (51,4%). Con el 60,8% reportando cortes eléctricos diarios en el último mes, y el 67,1% de ocho horas o más, los apagones ya no son vistos como una molestia técnica, sino como base del caos cotidiano y condicionante de la vida. Pues la electricidad es también refrigeración, bombeo de agua, descanso confortable, conectividad, cocina, estudio nocturno, trabajo remoto, etc. Esto enlaza con la escasez de comida, sumando a la dificultad de comprarla, almacenarla y cocinarla, y subrayando el agudo desgaste físico y mental cotidiano sobre aspectos básicos de la subsistencia.
A la alimentación corresponden en esta encuesta de DIARIO DE CUBA los resultados más dramáticos, pues el 61,7% de los participantes reportó que alguien de su hogar se saltó comidas por falta de víveres durante el último mes. Más grave aún, el 40,3% dijo que alguien dejó de comer un día entero. Cuando el hambre en Cuba ha sido presentada como fenómeno parcial, localizado o excepcional, estas cifras hablan de una inseguridad alimentaria severa, que atraviesa hogares diversos.
Sobre este tema, nuestra periodista Ángeles Rosas publicó un artículo en donde recogió el testimonio de varios cubanos, entre ellos el de esta habanera: “En mi casa comemos una vez fuerte al día y después vemos qué aparece. A veces es arroz con cualquier cosa, a veces solo pan. Hay días en que los niños comen y los adultos esperamos. Uno se acuesta con hambre para que ellos no se acuesten igual”.
Reconectando con la galopante inflación que se impone en el acceso a los alimentos, Rosas incluyó también el comentario de un residente de Sancti Spíritus: “Este mes pude comprar la decena de huevos que dieron por la bodega: 630 pesos. Los estiré lo más que pude y ya se acabaron. No tengo cómo volver a comprarlos ni sé si el mes que viene aparecerán. En Cuba hasta un huevo se volvió un lujo”. Para él esa decena de huevos a precio oficial y supuestamente subsidiado, representa la sexta parte de su jubilación mensual de 4.000 pesos.
La encuesta también muestra cómo las familias buscan adaptarse ante estas circunstancias que solo apuntan al agravamiento. Para Ángeles Rosas, “la crisis alimentaria en Cuba ya no se expresa solo en precios altos, anaqueles vacíos o colas interminables. Ahora se manifiesta en una nueva normalidad en la que millones de personas comen menos, sustituyen productos, reducen la calidad de su dieta y se saltan comidas para poder llegar al día siguiente”.
Otro dato relevante fue el de la salud. Para los encuestados, conseguir medicamentos o atención médica aparece más como obstáculo que como garantía. Por consiguiente, la segunda encuesta de DIARIO DE CUBA confirma el enorme impacto del deterioro nacional sobre el doméstico. Reconocerlo con precisión ayuda a visibilizar la dimensión del drama humano que vive Cuba, y a rebatir con datos lo que en su declaración de este viernes el régimen calificaba de “guerra desleal, colmada de exageraciones, embustes y descalificaciones”, evadiendo su responsabilidad como garante de los servicios esenciales para el desarrollo y la vida de la población.

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