La nueva estrategia de Washington busca cerrar el cerco sobre el conglomerado militar Gaesa impidiendo que traspase sus activos, entre ellos los hoteles, a empresas nacionales o extranjeras que sirvan como pantalla para evadir las sanciones que pesan sobre la propia entidad. Según un estudio del economista Emilio Morales, el objetivo es evitar que los bienes de los militares se repartan de manera opaca al estilo de lo que denomina “piñata rusa”. De este modo, se busca que, ante una futura transición democrática, sean las grandes cadenas hoteleras y de cruceros estadounidenses las que conviertan de nuevo a la Isla en el principal destino del Caribe. La aprobación del paquete de 176 medidas económicas ha encendido las alarmas dentro de las propias filas oficialistas. Cuadros del Partido Comunista, intelectuales y otros afines al régimen temen un "retorno al capitalismo puro y duro" que profundice la desigualdad. A esto se suman duras críticas internas por el protagonismo público de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl, cuyos privilegios y papel en el diálogo con EE UU son descalificados por nepotismo. Además, tampoco ha sentado nada bien la desaparición del Ministerio de Ciencia, diluido por la reforma para adelgazar el Estado. La firma estadounidense Compañía Cubana de Electricidad interpuso una demanda ante un tribunal de Washington contra la Unión Eléctrica y Energas (en la que participa la canadiense Sherritt), a las que exige 267,6 millones de dólares más intereses acumulados desde 1960. La compañía alega que tanto las dos empresas cubanas trafican con infraestructuras, termoeléctricas y redes eléctricas que le fueron confiscadas tras la llegada de Fidel Castro al poder. El litigio aprovecha el reciente precedente del Tribunal Supremo de EE UU en el caso Exxon Mobil, que retiró la inmunidad a empresas estatales cubanas. La última semana, la directora de este diario ha tenido que guardar reposo tras contagiarse de uno de los muchos virus que circulan en Cuba. Los días de la fiebre, una crónica de Yoani Sánchez: “Todas las precauciones que he tomado han sido en vano. Finalmente, el insecto que portaba este agente infeccioso me alcanzó. Tantos inciensos de citronela encendidos en la noche, tanto espray repelente usado antes de salir de casa, tantas camisas de manga larga y pantalones para evitar las picaduras, y finalmente el virus entró en mi cuerpo. No hay manera de impedirlo en una ciudad repleta de montañas de basura, hundida en la crisis epidemiológica y sin una campaña antivectorial que disminuya la presencia de los mosquitos”. Pete García, contra las críticas a Otero Alcántara en El preso que Miami esperaba ver: “Miami es una ciudad compleja, a la que trajimos nuestras mejores virtudes y también nuestras tendencias más oscuras. Por sus calles caminan personas que alguna vez participaron en actos de repudio: ex delatores, ex represores y representantes de casi todo lo malo que ha producido el castrismo. Algunos se han reconvertido en portavoces de un anticastrismo demasiado rígido y estridente para resultar creíble. El método los delata: el acto de repudio, la propaganda, la descalificación y el asesinato del carácter. Son las hordas que hoy gritan desde esta orilla como antes lo hicieron desde la otra”. |
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