EN LA NEBULOSA
CONSTANTE
¿De qué sirve el esputo
ante el hedor de la placidez?
¿Qué acto sagrado de conciencia
nos exonera de la culpa
cuando callamos?
Somos acero sangrante en el polen del
crimen.
¡Existen muchos modos de matar!
Hay quienes aman matando
y quienes matan amando
y hasta quienes prohíben sonreír.
Digamos que el empeño es soñador
y que el inocente teje milenios de
ceguera
cuando la podredumbre rebota en las
vitrinas.
Digamos que reivindicarnos
se muestra con pancartas solo un día
a pecho descubierto.
¿Pero qué pasará después
cuando la aparente parsimonia se
columpie en la ceniza?
¡Nada!
Somos el maldito rebaño
mientras la realidad nos margina en la
penumbra.

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