domingo, 11 de octubre de 2026

DIARIO DE CUBA - Radiografía de Cuba

 

Radiografía de Cuba

Los datos de la encuesta más reciente de DIARIO DE CUBA revelan una sociedad sometida a restricciones y escasez. ¿Qué pasa con las aspiraciones de la gente?

 


 
Datos de la cuarta encuesta de DDC aplicada por Cubadata. De fondo, un vendedor.

Esta semana DIARIO DE CUBA publicó los resultados de su cuarta encuesta online realizada en colaboración con Cubadata, a 1.551 cubanos residentes en toda la Isla. Las respuestas al sondeo realizado entre el 22 de julio y el 10 de agosto de 2026, constatan cómo la prolongación y el agravamiento de la crisis deterioran las condiciones de vida, pero también las expectativas con las que esta se organiza. Lo que la encuesta revela es una sociedad atrapada en múltiples restricciones y escasez, que invierte enorme esfuerzo por sostener lo cotidiano, incapaz de convertir sus aspiraciones en realidad y que, ante la desesperanza, continúa alimentando el deseo de emigrar.

En Cuba la vida es absorbida por las urgencias y por garantizar lo esencial, así lo demuestran las cifras. En una pregunta de respuesta múltiple sobre las actividades realizadas la semana anterior al sondeo, el 42,3% de los encuestados seleccionó resolver necesidades básicas; el 32,6% realizar un trabajo remunerado estable; y el 22,7% un trabajo informal u ocasional. Al habilitar varias opciones, los porcientos indican la relevancia que los encuestados dan al tiempo dedicado a buscar comida, agua, medicinas, transporte o electricidad, una acción que atraviesa la experiencia cotidiana de parte importante de la población.

Reforzando este hecho, el 45,2% declaró dedicar, en una semana típica, diez horas diarias o más a las gestiones básicas. De modo que la supervivencia constituye un segundo trabajo, que no produce salario, pero ocupa una parte esencial del día. En estas circunstancias, ¿qué proyecto de vida puede tener una persona que invierte su energía diaria en resolver una necesidad? ¿Cuál es el coste mental y emocional que esto tiene y cómo afecta a la sociedad?

Parte de las respuestas figuran en este estudio, titulado Situación actual, proyecto de vida y agencia. El 66% de los encuestados situó entre ocho y diez, en una escala de diez, el agotamiento físico y mental atribuido a la resolución cotidiana. El 53,7% eligió el valor máximo. La media de agotamiento fue de 7,9.

El agotamiento tiene dimensiones que van más allá del malestar individual. Una de ellas es la planificación, para la que hace falta disponer de tiempo, estabilidad y atención, aspectos que quedan comprometidos o desaparecen cuando las urgencias se acumulan. Cuando el presente ocupa la existencia, los proyectos futuros, incluso el de país, permanecen en un plano secundario, lastrado por la falta de autonomía ante la sucesión de obstáculos que la persona y, en general, la sociedad no controla.

La emigración aparece en este escenario como estrategia para recuperar capacidad de acción. El 52,9% de los encuestados consideró salir del país como la alternativa personal más realista, por encima de adaptarse y resolver la vida cotidiana, opción elegida por el 17,8%. La salida, sin embargo, no es una decisión simple ni está al alcance de todos.

Las expectativas a cinco años reflejan incertidumbre: el 29,6% se imagina viviendo fuera de Cuba; el 24,9%, en el país; y el 17,3%, entre Cuba y otro lugar. Un 22,2% no sabe dónde estará y un 5,9% prefiere no pensar en ello. Las respuestas describen una sociedad a la que le resulta complejo imaginar su futuro. Sobre esta línea aparece también como resultado que, a pesar del alto número de personas que imagina migrar, solo el 6,9% declaró estar preparando documentos, recursos o una ruta de salida.

La incertidumbre sobre el futuro y las limitantes para efectuar determinados planes, conviven con una percepción limitada de la capacidad individual para influir en el país. El 57,9% de los participantes puntuó entre cero y dos, en escala de diez, la posibilidad de influir como ciudadano. Al mismo tiempo, el 68,1% estuvo de acuerdo en que, para vivir tranquilamente, es mejor no involucrarse ni hablar de determinados temas, una cautela que afecta la relación con el espacio público y mantiene en control del Estado el devenir de la Isla. El horizonte político aparece por ende marcado con escepticismo. El 74,9% consideró poco o nada probable que se produjera un cambio político significativo en las ocho semanas siguientes.

Hay un dato que impide describir este panorama como absoluto retraimiento: el 77% estuvo de acuerdo con que la colaboración dentro de la comunidad puede funcionar. De ahí que los participantes no expresan pérdida general de confianza en los demás. Distinguen los ámbitos donde la colaboración puede solucionar dificultades concretas. No obstante, aunque la fortaleza de los vínculos cercanos es un recurso social, la dependencia permanente de ellos puede ser señal de vulnerabilidad.

Uno de los daños más profundos de esta crisis es la castración del futuro, creer que el esfuerzo de hoy no conducirá a una vida distinta mañana. El proyecto de vida no es un lujo reservado a tiempos de prosperidad. Es una dimensión fundamental de la autonomía, de la capacidad de ordenar el presente en función de algo que todavía no existe, de asumir compromisos y construir vínculos que puedan abrir nuevas alternativas y conducir al éxito.

Una sociedad necesita más que mecanismos para resistir: necesita condiciones para decidir, participar y proyectarse. Comprender lo que ocurre exige mirar más allá de la escasez y atender a los deseos que se aplazan, las decisiones que no pueden tomarse y las posibilidades que no se imaginan. La encuesta deja así una pregunta sustancial: ¿cuánto futuro puede perder una sociedad mientras sus integrantes batallan, día tras día, por sobrevivir?

No hay comentarios:

Publicar un comentario