De tanto mirar el infinito
tu rojo párpado claudicó para siempre
y no halló paz ni en el amor
donde fui amazona sobre hombros republicanos.
De tanto mirar el infinito
conquistaste la estrella hacia donde partiste
con paso de centauro y onomatopeyas del ayer.
Nuestra ronda entre silbos y gazapos
fue la marea de lo que nunca dijimos.
De tanto mirar el infinito, acudí al origen
sin darme cuenta que el invierno es más crudo
que la sonrisa exiliada entre los pétalos de la
niñez.
MDenis©versosalaire
No hay comentarios:
Publicar un comentario