https://www.amazon.com/dp/B0D1TWTR5P?ref_=pe_93986420_774957520
Estoy aquí para anunciar
que los claveles se destiñen
detrás
de las pancartas
y
con ellos también
nos
vamos deshojando
entre vítores.
Estamos
en medio
de la Suprema Orgía.
Como fósil incrustado
en la pared
el
abandono toca a rebato
para
que alguno venga a socorrerme
o
a denigrarme.
Para
que alguien venga…
No
quiero que el tiempo
-esa fiera indetenible-
se
atiborre con mis huesos.
Y de las furias qué decir:
se
cuelan por los ojos
y
nos desgastan
en
el sigilo del oscurantismo.
Quise
arrojar proyectiles al oleaje
y
me saltaron a la cara
de
rebote
porque
son míos
-sólo míos-
hasta
que la supuesta paz
los
haga detonar
en mi garganta.
La distancia
es
el estado de deterioro
de la conciencia
la
pandemia que crece en las manos
para
robar un poquito de ilusión
que
nos devuelva la acústica del ayer.
Es
la costumbre de implicarnos
una y otra
vez
en fiebre ajena.
Ya
no soy quien fui
con
tanto diploma de honor
y aplauso
en
las plazas que nunca existieron.
Solo
poseo vejez en los párpados
y
un poco de amnesia.